Casa Anapanasati

Casa Anapanasati

Ubicación: Tamarindo, Guanacaste, Costa Rica
Año: 2013
Area: 450m2
Fotografías: Andrés García Lachner

El desarrollo urbano en las zonas costeras de Costa Rica ha quedado históricamente relegado al ámbito rural de baja densidad y poca infraestructura. El auge del turismo y el valor agregado que da el paisaje natural, han transformado velozmente esta concepción para experimentar en los últimos años un incremento de la construcción, principalmente del sector habitacional.

Tamarindo representa un caso particular a este efecto. La zona brinda condiciones naturales excepcionales fruto de sus orígenes tectónicos; la península de Nicoya es de hecho, una de las zonas sísmicas más activas del país. Sus bellas playas, bosques, planicies, cadenas montañosas y recursos constantes como el sol y el viento se enfrentan a la problemática de la contaminación creciente y a la cada vez más preocupante escasez de agua.

En un área alejada de la ciudad se nos propone desarrollar un modelo de planeación para una vivienda unifamiliar, que responda a los altos niveles de vida y confort que buscan los inversionistas, pero sin comprometer la integridad del entorno natural. Un modelo de este tipo nos lleva a pensar una arquitectura de recursos básicos, que genere condiciones espaciales y funcionales adaptándolos de su entorno, mediante un proceso de selección: un mecanismo de análisis de recursos arquitectónicos para identificar los más eficientes, adaptados y mejor utilizados. El sistema completo resultante, logra un balance entre la forma de obtener energía, la forma de conservarla y por último, la forma de tratar sus desechos.

La casa se inserta en un paisaje en transformación, donde la mano del ser humano es visible en toda su fuerza

La propuesta inició al intervenir el entorno inmediato, reforestando con especies nativas el potrero existente y creando un pequeño estanque donde la topografía lo permite. Ambas soluciones intentan mejorar el ecosistema natural, así como bajar la temperatura del emplazamiento de la casa. La casa se configura por medio de una gran cubierta de doble membrana, que se pliega en varios sentidos emulando la topografía del terreno, creciendo y deformándose hacia la parte montañosa del sitio, y replegándose en aquellas partes que requieren mayor protección. Esta gran cubierta funcionará tanto como un protector solar (generador de sombra) como un gran recolector de agua; y su color y forma permitirán adaptarse visualmente al entorno.

La doble membrana de la cubierta producirá una sensación sobrecogedora al ingresar en ella, como abriendo el suelo al que pertenece, al mismo tiempo que proporcionará la protección térmica ideal en el interior de la casa. Entre cada membrana se crea un espacio ventilado que separa los diferentes materiales: la parte exterior en metal corrugado sin juntas con aislante, y la parte interior en madera de cultivo de la zona.

La abstracción formal lograda, fue pensada para ser construida por personal con experiencia básica. Las formas poligonales de los techos y el trazado se pueden realizar con tecnología básica. El volumen de los espacios y su organización se han estudiado de acuerdo al uso y requerimientos, y el resultado es fruto del equilibrio entre confort y economía. Los materiales escogidos aseguran una larga vida a la casa, y a excepción de la cubierta, requieren de muy poco mantenimiento. Se prefiere el material envejecido, el material que logra fundirse con su entorno.

La identidad formal de la estructura proviene de emular a la naturaleza sin intentar copiarla. Busca la elegancia de las formas que rodean el terreno y el resultado es aestético y atemporal. Su forma se interconecta con el entorno, lo enaltece, lo valora. Como en la naturaleza, puede parecer fruto del azar, pero en realidad, es el resultado de la aplicación de leyes muy definidas.

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